Anna Gurney: la primera traductora de la Crónica Anglosajona al inglés moderno.

 

La Crónica Anglosajona fue traducida por primera vez al inglés moderno por la estudiosa Anna Gurney (1795-1857) en 1819. Aquejada por una enfermedad paralizante, dedicó su vida a los estudios de los idiomas, tanto clásicos como modernos, la literatura, arqueología (fue la primera dama en unirse a la asociación arqueológica británica en 1845) y la filantropía (rescates costeros y como parte del movimiento abolicionista). Gurney la tradujo al inglés con la posible finalidad de así hacerla más accesible ya que hasta ese momento las ediciones de la Crónica habían sido al latín y el texto en inglés antiguo presentaba dificultades de acceso incluso para los estudiosos.
La obra fue realizada para un público reducido y privado, y sin haber podido acceder a los manuscritos originales (su traducción se basa en las ediciones impresas de su época y que no reflejaban todos los manuscritos de la Crónica). La traducción de Gurney fue la primera al inglés moderno, pero debido al impacto tan reducido que tuvo y a que se basaba en ediciones que no contemplaban todos los manuscritos de la Crónica, la traducción y edición de James Ingram (1774-1850) se considera la primera traducción al inglés moderno en 1823, ya que consiguió más alcance y enmendó errores y omisiones en ediciones anteriores (Stafford, 2017: 70).

Autores como Saunders han argumentado que la traducción literal de Gurney al inglés moderno facilitiaría el acceso a un público femenino que no contaba con conocimientos de latín: (Stafford, 2017 recoge esta idea explícitamente: “It comes as no surprise to find a woman aware that Latin, as much as Old English, excluded most potential readers” [Stafford, 2017: 70]).
Aunque Saunders no aporta detalles sobre esta obra o la importancia de esta, sí la recoge como ejemplo de autora que usó el medievalismo para así poder incorporar una visión femenina sobre temas sociopolíticos contemporáneos que no fuesen considerados como idóneos para el género femenino por la moral de la época (Saunders:6).

No obstante, se puede argumentar la importancia de la traducción de Anna Gurney
debido a la importancia de la Crónica Anglosajona como texto con repercusiones políticas y la posibilidad de hacerla accesible a lectores no versados en latín dentro del contexto sociopolítico de la época. La Crónica constituye la fuente en lengua vernácula más importante para la historia política inglesa del periodo entre los siglos V y XI y la única narrativa “continua” del período anglosajón (con la puntualización de que es, en realidad, un texto fragmentario, consta de una serie de crónicas que de manera equívoca se identifican con un nombre en singular). Se le ha dado a lo largo de la historia un estatus de pieza fundamental dentro de la historia nacional inglesa, como texto angular de la identidad nacional y de los orígenes de Inglaterra como entidad política a partir del siglo IX a partir de la Crónica del rey Alfredo.
A ella se ha recurrido en tiempos de sentimiento nacionalista debido a su estatus como pieza originaria y legitimadora, motivando en los siglos XVI y XVII tanto su preservación como uso con fines político y religiosos para cimentar la Iglesia Anglicana y como reacción contra el absolutismo de los estuardo.
En el siglo XIX el auge del medievalismo y el anticuarismo hizo que se propagara el conocimiento de la Crónica, aunque nunca superó la popularidad de las leyendas del rey Arturo (Stafford, 2017: 66-68)
En la época en la que Gurney acomete la traducción de la Crónica al inglés moderno, se consideraba que la Crónica aportaba hechos históricos reales sobre Inglaterra en contraste a las leyendas y anales de las crónicas de otras regiones como así justificaría James Ingram en su propia traducción en 1823.

El propio Ingram aludía a la obra de Gurney como precursora de la suya e, importantemente, denominaba a la dama como sucesora de Elizabeth Elstob. Esta asociación es importante e indudablemente basada en su empeño y erudición del inglés antiguo, junto con el interés por hacer el pasado accesible pero, a su vez, lleva a la sospecha de que en el caso de Anna Gurney dicha asociación la ha arrastrado hacia un extremo inapropiado o, al menos, no enteramente justificado. Tal y como Brookman advertía en su crítica sobre la obra de Saunders, la reinterpretación y encuadre de género que Saunders realiza de las escritoras de los siglos XVIII y XIX puede llevar a la exclusión de planteamientos que no respondan a estas inquietudes de género o sexuales, o a arrastrar a autoras a categorías ideológicas debido a ese indudable carácter pionero pero que, considerándolas con detenimiento, resultan ajenas a la autora en cuestión. Como plantea Brookman: no todas las versiones femeninas del pasado son inherente y exclusivamente femeninas ni feministas.
En el caso de Elstob los diferentes estudios avalan el comentario y reinterpretación que esta estudiosa hace del pasado al tiempo que propone una relación subversiva entre traducción y autora, aunando inquietudes protofeministas. No obstante, en el caso de Gurney, parece paradójico que se elogie la literalidad de su traducción (Saunders: 20) y, al mismo tiempo, se exponga la importancia de la adaptación que hace del texto para adaptarlo a su contexto contemporáneo sin proporcionar muestra o análisis de esos comentarios.

 

Fuentes consultadas:

Wikipedia [página en inglés] https://en.wikipedia.org/wiki/Anna_Gurney

Birrell, T. A. “The Society of Antiquaries and the Taste for Old English 1705-1840”, Philologus (1966) 50: 107-117.

Brookman, Helen. “Shakespeare and VIctorian Women/ Women Writers and Nineteenth-Century Medievalism” Journal of Victorian Culture, 15:3, 402-406.

Franz, Anna. “Evidence of Women: Women as Printers, Donors, and Owners of Law Texts.” (2015).

Laidlaw, Zoë. “‘Aunt Anna’s Report’: The Buxton Women and the Aborigines Select Committee, 1835–37.” The Journal of Imperial and Commonwealth History 32.2 (2004): 1-28.

Olson, Patrick D. Collating Caedmon: Editing Old English Texts and the Evolution of Anglo-Saxon in print. Illinois Univ. Press (2009).

Saunders, Clare Broome. Women writers and nineteenth-century medievalism. Springer, 2009.

Stafford, Pauline. “THE MAKING OF CHRONICLES AND THE MAKING OF ENGLAND: THE ANGLO-SAXON CHRONICLES AFTER ALFRED Prothero Lecture.” Transactions of the Royal Historical Society 27 (2017): 65-86.

 

// Versión 08-04-2018.

 

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