Grendel’s (M)Others: Alteridad, monstruosidad, feminidad y heroicidad en Beowulf en dos palabras

 Grendel’s (M)Others: Alteridad, monstruosidad, feminidad y heroicidad en Beowulf en dos palabras.

La elección del nombre de este blog no es casual (aunque sí es cierto que hacía falta un título para este blog) ni arbitraria, ya que con la presencia de estas palabras y de los paréntesis podemos invocar la presencia/ausencia de los temas sobre los que ha habido más debate en los estudios de Beowulf y los que han suscitado mayor controversia y que abarcan desde la alteridad y relación entre monstruo y héroe, a la maternidad y retrato de una feminidad que ha sido considerada por la crítica hasta hace relativamente poco tiempo como elemento extraño a la comunidad guerrera.

En estas dos palabras (“Mothers” y “Others”) tenemos un juego que visibiliza las inquietudes principales que se recogen en los trabajos en este blog, y el especial énfasis y enfoque que se da al monstruo.

En primer lugar, esta especie de puerta giratoria nos permite acceder a dos ámbitos principales en Beowulf como es el monstruo Grendel que es el poseedor y el elemento respecto al cual la segunda parte se puede articular. En segundo término, nos permite acceder a todo un abanico de posibilidades que aparecen en el segundo elemento y que se relacionan con el monstruo con nombre propio.

Cabe resaltar la pluralidad no de la Madre de Grendel como personaje en el poema, sino de los elementos que se relacionan y que se contraponen al monstruo y que, al analizarlos teniendo en cuenta esta relación, se conseguirá ampliar la visión que se tiene de ellos. Con la inclusión y lectura de la maternidad “(M)” tenemos acceso a la maternidad tanto monstruosa como humana (es decir, sería múltiple, porque no hablaríamos solo de la maternidad monstruosa y nos permitiría tanto asociarla con lo monstruoso como en contraposición a la sociedad guerrera) y, por ende, a la feminidad y la relación tanto con lo monstruoso como con lo masculino (¿por qué ha de ser precedida por el nombre masculino para obtener una definición? ¿Se alinea con el monstruo debido al ámbito semiótico?…). Con su omisión accedemos a la alteridad  (“Other”) que está, a su vez, incluida en ella y que nos sitúa con respecto a la monstruosidad, no solo en el ámbito de la rivalidad sino en una relación intrínseca que permita la definición, a su vez, de Grendel, junto con la definición del conjunto. La posesión que hace Grendel en este caso puede indicar pertenencia a un grupo, a la vez que, el opuesto que permita delimitarle.

Así pues, en tan poco espacio, se plantean importantes elementos que son explorados en los artículos y proyectos que se recogen en este blog sobre Beowulf.

Es importante el hecho de que sea “Madre” y no madre, aunque esta elección refleja la ambivalencia con la que se recibe la presencia femenina en la comunidad guerrera y cómo se vierten en esta interpretación las nociones propias de un contexto feminista y contemporáneo. Esto refleja, por un lado, la incomodidad de identificar a un personaje femenino solo por su función biológica y su relación con un varón de su especie y, por otro, su valor como entidad única sin nombre ni denominación dentro de la nebulosa realidad del espacio más allá de Heorot, aparte de la comunidad guerrera masculina, y su identificación con un orden alternativo a la denominación patriarcal que no necesita una etiqueta que la defina más allá de su maternidad.

En realidad, se muestra la arbitrariedad de la decisión editorial de asumir tanto la ausencia como la presencia de un nombre solo a través del uso de la mayúscula, proliferando en la literatura crítica ambas formas, ambas identidades.

Digamos en lo que se refiere al uso en este blog—porque quizás sea más fácil de justificar basándonos en preferencias personales—que la mayúscula en este caso es una elección consciente por otorgarle al monstruo femenino una identidad propia, un nombre que aunque le venga dado desde el discurso patriarcal sirva para reivindicar su contraste y alteridad propia al mundo que representa Heorot y que propicie la interrogación de esa identidad. La elección de la mayúscula en este caso también nos permite referirnos a otras madres que sí tienen nombre propio en el poema pero que, como la letra entre paréntesis, han desaparecido a veces de los análisis críticos o se han tenido que conformar con posiciones complementarias al héroe, o han desaparecido totalmente de la percepción de la épica para ir surgiendo de nuevo gracias a la introducción de las teorías feministas.

Reproducimos así, con los paréntesis, la posición que no solo el monstruo femenino se ha visto a tomar en la literatura crítica sobre el poema—en medio del poema, como un episodio que depende de Grendel, que no llega a ser igual de importante que el del Dragón—sino también las figuras femeninas, mostrando lo problemática que es su posición en la épica para la crítica que las ha colocado tanto a un lado como en el centro de sus análisis, quizás por el potencial perturbador de la feminidad y la maternidad para el ideal guerrero al que nos hemos aferrado culturalmente.

El poner o no él énfasis en la maternidad (o Maternidad) y maternidades, nos permite a la vez revelar que el monstruo (femenino y masculino) viene acompañado por “Otros” que están en relación directa o indirecta pero de naturaleza intrínsecamente común dada su posición con respecto a la comunidad guerrera. Estos “Otros” son: el héroe, debido a su naturaleza externa a la comunidad, es otro monstruo, beneficioso es verdad, pero es un elemento exterior a la comunidad y en relación con el monstruo, el Dragón claramente diferenciable de Grendel y de su madre es otro elemento que delata su alteridad a la comunidad humana, sus leyes y espacios igual que Grendel pero que consigue gracias a su naturaleza superlativa, acabar con los límites e la comunidad (el héroe) y todas aquellas figuras que aparecen formulando los límites de héroe y monstruo, revelando sombras de matices muy interesantes a la hora de distinguir las posiciones posibles dentro de la épica como discurso y como tapiz en el que verter visiones sobre heroicidad, maternidad y monstruosidad.

Las vertientes en las que tanto monstruo como héroe se mueven y que les son propias y ajenas complementan este abanico de alteridad, como son el espacio—Heorot, el límite, y a la vez con un hall denominado como suyo propio—la autoridad (el poder) y el discurso que los define, incluye y excluye al tratar de limitarlos y situarlos a una distancia segura.

 

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