aprendiendo a escribir en el siglo XIII

Aprendiendo a escribir...

La naturaleza humana parece inalterable en algunos aspectos. Uno de ellos es que los niños cuando aprenden a escribir y cuando estudian, o están en clases se aburren pronto y prefieren llenar el espacio en blanco con dibujos sobre batallas, la familia y paisajes. ¿Quién no ha dibujado en los márgenes del libro mientras el profesor explicaba la lección o ha recurrido a hacer garabatos en la hoja donde estaba intentando memorizar las declinaciones de latín, griego o simplemente repitiendo los verbos de francés, o haciendo sumas y sumas?
Como prueba de que la diferencia en siglos no es nada, Onfim un niño que estaba aprendiendo a escribir en el siglo XIII en Novgorod (Rusia) y que se decidió a dibujarse en mitad de grandes hazañas y de dejar en la corteza de abedul, que servía de medio barato y fácilmente accesible para la escritura, sus obras de arte.

[fuente http://erikkwakkel.tumblr.com/post/67681966023/medieval-kids-doodles-on-birch-bark-heres ]
[más imágenes de los dibujos en http://www.goldschp.net/SIG/onfim/onfim.html ]

sobre conferencias…

He estado en pocas conferencias como ponente, creo que un total de 3, todas ellas internacionales, así que no tengo una gran experiencia como para poder opinar desde una perspectiva más general.
QUe nadie piense que el hecho de que sean conferencias internacionales en mi caso significa algo especial, al contrario más bien anodino. Todo responde a mi falta de proyección académica durante los 6 largos años que me llevó escribir la tesis. En el último año mi tutora de tesis (tras un cambio con el tutor que me tocaba y que se prejubiló) me sugirió que moviera el culo de una buena vez…
Mi poca experiencia en cuanto a conferencias también obedece principalmente a que como buena introvertida que soy aparte de no entablar muchas conversaciones con los demás ponentes, me suelo centrar en el mal rato de hablar en público y no trabarme leyendo en inglés y prepararme mentalmente para el suplicio de las preguntas (¿Por dónde me saldrán? ¿Sabré contestarlas? ¿me quedaré en blanco? ¿me pondrán en evidencia?) y todas las dudas que aparecen sobre la valía profesional. Me he encontrado, no sorprendentemente, con que esta retahíla de pensamientos sadomasoquistas que recorren la mente en el previo a una ponencia (o de entregar un artículo para publicar o de enviar una propuesta para una conferencia) es algo común a esta vida académica y parece cebarse especialmente con las mujeres. Hace años en mi época predoctoral me suponía que era yo, yo y todos mis defectos, la única que tenía semejantes dudas sobre mi propia valía, llegando a autoconvencerme de que en mi caso me llovían los halagos o las buenas calificaciones sin yo merecerlos.
En parte fue semejante sensación de vacío interior y de falta de auto-(re)conocimiento lo que me llevó a un agujero oscuro del que luego me costó salir. Y bla bla, 6 años escribiendo (o haciendo que escribo) una tesis dan para mucho.
Y en parte ha sido esto lo que me acabó de convencer de que la vida académica no era para mí. CUando comento esto la gente luego suele preguntar: ¿Y entonces por qué sigues investigando y escribiendo? Buena pregunta, no tengo respuesta.
No quería vivir pendiente del reconocimiento ajeno, de vivir eternamente esa duda pensando que los demás me halagaban, me daban palmaditas de consuelo simplemente por complacer, esa sensación de que tarde o temprano descubrirían que soy una impostora de que todo el mundo me mentía por no herir mis sentimientos.
Increíble pero fue verlo en otra persona cuando me di cuenta que muchos somos los que nos creemos impostores en un mundo de gran competencia, posibles feroces críticas (siempre ahí inmaterializadas pero posibles porque basamos nuestro trabajo en sacar, analizar, y buscar a contrapelo) y que esto conlleva un esfuerzo mucho mayor que el de simplemente investigar y escribir y publicar. ¿No es realmente increíble? Los que nos creemos fraudes gastamos más energía en recrear mentalmente todos esos posibles escenarios donde de repente un dedo acusador nos señalará y nos hará visibles a todo el mundo.
En las conferencias precisamente, es cuando se ve y se palpa esta agonía, esta verdad absoluta que parece pender de un hilo sobre nuestras cabezas. Y que no existe.
Por supuesto que dentro de mi escasa experiencia en cuanto a conferencias me he encontrado tanto con gente con mucha autoestima y con gente con poca. Pero ha sido la necesidad que sentían algunos de los ponentes de aferrarse a sus títulos, la constante mención de sus últimas investigaciones y publicaciones, de las universidades en las que investigan y los brillantes que son sus departamentos que me hizo pensar. Me vi de repente en plena comida de la conferencia no saboreando la comida o dándome cuenta que estaba en Oxford pasando unos días (¡Oxford!) sino intentando recordar algo coherente sobre teoría crítica porque mi interlocutor parecía querer demostrar ante los otros presentes que sabía más que yo sobre los posibles enfoques metodológicos correctos para obras postmodernas y porque no estaba de acuerdo con la respuesta vaga y de andar por casa que acaba de dar yo (la persona que me había preguntado era de otra especialidad). Estaba demasiado concentrada quitando espinas al pescado y viendo que quedábamos ya de los últmos comiendo como para explicar coherentemente el nuevo historicismo, aparte de que… Honestamente… ¿¿Ni con una cucharada de comida en la boca se puede dejar de lado la competencia por demostrar, por, por, por?? Quizás es eso lo que no me gusta de las conferencias que me hacen acabar deseando hablar de cualquier cosa que no sea lo que llevamos ya horas (y/o días) escuchando/hablando/leyendo y en tal contexto no hay manera de encontrar a alguien que quiera también desconectar (¿de qué hablas aparte del tiempo?).
No me va eso de mostrar y admirar los galones, ni los míos ni los de otros.

Este es un blog sobre literatura del Inglés antiguo. Las entradas en este blog se centrarán, aunque no específicamente, en el poema Beowulf con atención especial a los monstruos que aparecen en él y las distintas visiones y revisiones que sobre ellos se han hecho. También se tratarán los personajes femeninos, si alguien se preguntara por qué basta con señalar el título de este blog que alude tanto a la alteridad del monstruo como a la feminidad (supuesta) tanto de la Madre de Grendel como del mundo semiótico que los monstruos habitan en Beowulf. El juego de palabras del título también hace alusión a la aparición de nuevos “otros” que acompañan a Grendel en las versiones (y revisiones) que se han realizado recientemente del poema en las películas “Beowulf” y “Grendel & Beowulf”, en las que, de repente, aparecen nuevas versiones de la Madre de Grendel (como femme fatale, como monstruo múltiple y como proyección del deseo masculino hasta conseguir un efecto pornográfico) o nuevas y alternativas versiones de feminidad en la interpretación del pasado anglo-sajón y germánico (la hechicera en “Grendel & Beowulf” que se relaciona tanto con monstruo como con héroe, mostrando como la feminidad parece relacionarse con la monstruosidad). La naturaleza del héroe, problematizada más allá de la comodidad de los estudios clásicos, también será mencionada en este blog ya que héroe y monstruo están condenados–no a entenderse–pero sí a reflejarse y relacionarse. ¿Es el héroe un monstruo o un elemento que aunque refleja las mismas características del monstruo en cuanto a fuerza y violencia es aceptado pro la comunidad debido a su caracter benécial? ¿Cómo se define al monstruo? son preguntas que, irremediablemente, sitúan a monstruo y héroe cerca y en constante diálogo (o más bien monólogo dependiendo de la época–y de las perspectivas sobre el héroe épico)

Trataré de dar un foque interdisciplinario aunque he de reconocer mi predilección por la historia y la arqueología sin importar mi especialización en literatura medieval. Bueno, en realidad dicha especialización ha sido tan especializada que mis conocimientos se reducen en cuanto al ámbito medieval a la literatura en Inglés antiguo y específicamente Beowulf. Hacer un doctorado y escribir una tesis doctoral implicar convertirte en un especialista muy especializado en un solo tema. Quizás por eso me gustaría ampliar mis conocimientos y tantear otros temas.
De momento habrá poco material porque todavía estoy trabajando en un artículo. Espero que pronto podré actualizar este blog con cosas.